martes, 4 de agosto de 2015

Cuéntame tu historia II: Luto

Hola Foxes, os dejo por aquí ya la segunda entrega de la iniciativa Cuéntame tu historia. Presentemos a nuestro nuevo personaje ^^

Nombre: Marianne
Físico: alta, delgada, pelo corto negro
Edad: 19 años




A veces lo único que puedes hacer es andar hacia adelante. No puedes pararte, no puede mirar atrás. Porque, si lo haces, estás acabada. Todo aquello por lo que luchaste se perderá, tu esfuerzo habrá sido en vano. Así que eso es lo que hago, avanzar hasta que ya no pueda ir más allá.
 
Mis nudillos se tiñen de blanco de lo fuerte que estoy agarrando la funda de mi violín. Me dirijo a mi clase con los auriculares puestos y sin demasiado ánimo. Mi madre ha decidido por mí que no puedo seguir de luto más tiempo, dice que así no voy a superarlo. Que mi forma de asimilar una muerte sea distinta a la suya no significa que no sea válida. Eso le he dicho, pero no me cree, ella nunca me cree. El luto es importante, es una forma de asimilar que alguien no va a volver nunca más.
 
Molly se fue la semana pasada. Sin más, sin avisar. Un ángel la reclamo y me la arrebató, tal cual. O mejor dicho un estúpido motorista borracho. Hace una semana y sigo esperando que me llame en cualquier momento y que me grite porque llevo todo el día sin salir de casa o sin enviarle un mensaje. Eso último es mentira en realidad, no he dejado de mandarle mensajes con la esperanza de que alguien responda. Pero nadie lo hace, y yo sigo hablando sola.
 
Las lágrimas siguen acumulándose en mi pecho, esperando a poder salir. No pudo llorar, si lloro querrá decir que esto es real, que ella se ha ido y que no volverá. ¿Puedes aceptar así de fácil que tu mejor amiga, tu hermana, se ha ido y no va a volver? ¿Puedes aceptar que ha muerto? Tengo 19 años y esa es la única experiencia vital que no quería llegar a experimentar en mis propias carnes. Las lágrimas siguen ahí, esperando a poder desbordar mi corazón con la misma facilidad que desbordaron el de mi madre cuando nos lo contaron.
 
A veces me pregunto por qué lloramos. No es una reacción lógica de nuestro cuerpo para expresar un sentimiento que sólo es una reacción química dentro de nuestro cerebro. Así que, ¿Por qué lloramos? Yo creo que nuestras lágrimas de tristeza son recuerdos condensados que tienen que salir para dejar espacio a otros recuerdos. Esas tontas gotitas que salen de nuestros ojos cuando nos duele algo, son la válvula de escape de nuestros corazones. Se almacenan en ellos y se van agolpando allí hasta que algo llega y las desborda. Ahí es cuando las personas lloramos. Algunos tenemos una capacidad mayor, pero eso solo quiere decir que somos menos vulnerables al dolor de nuestro corazón. Hay otros que lloran menos porque su corazón tiene más capacidad para almacenar recuerdos dolorosos.
 
Un surco caliente y salado me cruza la mejilla, todo en este camino a clase me recuerda a ella. Solíamos hacerlo juntas, solíamos tocar juntas, solíamos ser hermanas. Y ahora nada. Mi corazón se desborda y suelta todo el dolor contenido. Se me empañan los ojos, no veo nada y mis rodillas no me sostienen en pie. Me derrumbo en medio de la calle, llorando tras una semana sin poder derramar una sola lágrima.
 
Molly está muerta, pero ella querría que yo continuara con nuestros planes, con mi vida. No puedo hundirme, no hasta que la vuelva a ver. Y sé que ella querría retrasar nuestro reencuentro el máximo posible. 


¿Qué os parece? ¿Os ha gustado? ¿Muy duro?
 

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